Prueba dinámica del Renault Fluence Z.E.

Después de veintisiete años conduciendo, probar este Fluence Z.E. 100% eléctrico, ha sido una experiencia irrepetible.
Quizá alguno de vosotros haya conducido alguna vez un “boogie” eléctrico (los típicos carritos de golf). Pues bien… eso es lo más parecido a un coche eléctrico que había conducido nunca hasta que realizé la prueba dinámica del Renault Fluence Z.E. 100% eléctrico.
Exteriormente, hay varias diferencias con su hermano gemelo, el fluence con motor térmico. Lo primero que vemos es que a ambos lados de las aletas delanteras existen unas puertezuelas parecidas a las que tenemos en nuestros vehículos para repostar el combustible. Al abrirlas, descubrimos una toma de echufe especial para recargar la batería. El vehículo viene con una especie de transformador que permite enchufar el coche en cualquier toma eléctrica convencional, como en cualquiera de las que tenemos en casa. Esta carga se realiza completamente en seis horas.

El vehículo es unos centímetros más largo que su correspondiente modelo con motor térmico. Estos centímetros se los lleva el voladizo trasero para poder albergar las baterías cuya disposición es justo en la parte inferior del maletero y se puede acceder a ella por la parte de abajo. Este pack de baterías está preparado para ser repuesto en apenas tres minutos mediante el sistema “Quick-Drop”, que permite parar, cambiar la batería agotada por otra a plena carga y continuar el viaje de inmediato:

Os incluyo otro vídeo donde explica el sistema de carga rápida que ya se está instalando en aparcamientos, Áreas de servico, empresas y lugares públicos:

La batería que se utiliza es de tipo de Iones de Litio (al igual que las usadas en los teléfonos móviles). Actualmente, estas baterías son bastante caras y la fórmula adoptada por Renault es el renting, que permite utilizarlas por una cuota mensual, incluyendo una garantía de uso que nos asegura un mínimo del 80% de potencia durante los cuatro años que dura dicho contrato de Renting.

El coche se muestra más sobrevirador que su hermano gemelo con motor térmico. Esto es debido a la incorporación de los 250kg. de más que tiene en la parte trasera por el peso de las baterías.
El comportamiento es excelente debido, sobre todo, a la adopción de serie de todos los sistemas de seguridad a los que nos tiene acostumbrados Renault (ESP, ABS, 6 Airbags, Asistencia a la frenada de emergencia, etc.).
La respuesta del motor es impresionante a cualquier régimen. No hay más que acelerar para obtener todo el par motor, puesto que en este tipo de motores es constante.
Lo que más me inquieta es no poder escuchar el ruido del motor. Parece como si se me hubiera calado! ;-)
 

Al introducir la llave de contacto y girarla para arrancar el único sonido que escuchamos es un bonito “dong” generado por un altavoz y que junto al piloto “GO” que se ilumina en verde desde el cuadro de instrumentos, nos indica que el motor ya está preparado para iniciar la marcha.
El silencio es lo que más nos sorprende en la marcha del vehículo. En la prueba, no quisimos ni siquiera conectar el estupendo equipo de música que lleva el vehículo de serie, para poder “escuchar el silencio”.
En todo momento tenemos la información precisa sobre el estado del consumo o recarga de la batería. Es decir, cuando aceleramos consumimos energía de la batería, pero cuando deceleramos o frenamos el propio motor eléctrico actúa como un generador de corriente que recarga la batería. Por lo tanto, la autonomía real puede variar de forma radical según el comportamiento del conductor o las condiciones de la ruta.
Así, nos podemos encontrar que bajando un puerto de montaña, podemos subir la autonomía hasta los 180 km. o bajarla a 90 km. cuando estemos remontando una cuesta o acelerando “a tope”. Desde Renault, os incluímos este vídeo que explica de forma sencilla el funcionamiento de la recarga de la batería en el uso normal de un día de trabajo:
 

En general, la toma de contacto con el vehículo nos impresionó e, incluso, superó nuestras expectativas en cuanto a comportamiento y potencia. Quizá falte todavía que la tecnología de baterías avance los próximos años para conseguir más autonomía, pero ya está puesto el primer granito de arena para el gran paso que debemos dar toda la humanidad para intentar cuidar más de nuestro planeta.