Los principales problemas mecánicos durante el verano

Se acerca el verano, y con él, largos kilómetros de viaje en coche. Por ello, desde Talleres Gallardo consideramos de vital importancia tener en cuenta una serie de consideraciones y precauciones mecánicas antes de partir a tu destino vacacional y, así, evitarte cualquier desagradable imprevisto.


Las altas temperaturas propias del periodo estival, las prisas por llegar a nuestro destino junto con un vehículo sin el adecuado mantenimiento pueden suponer un gran peligro para la integridad mecánica de nuestro vehículo, y con ello, para nuestra propia seguridad y la de los que nos rodean, amargando de esta forma, las esperadas vacaciones de verano. A continuación, pasamos a detallar las averías más corrientes en este periodo y la forma de evitarlas:

1 – Mal funcionamiento del aire acondicionado:

Hablamos de una de las principales razones por la que los usuarios acuden al taller durante el periodo estival, ya que es el momento del año en el que más usamos este componente. La principal causa de esta avería viene de la rotura del compresor del aire, del agotamiento de gas del aire acondicionado o por problemas en las tuberías del sistema de ventilación.

Su mantenimiento resulta más complejo e importante de lo que cabría esperar, por lo que es importante que antes de realizar largos viajes en estas fechas acudas a tu taller de confianza y sometas a una revisión del sistema de aire acondicionado y/o climatizador. El aspecto básico del mantenimiento es la recarga del gas refrigerante, el cual ha de cumplir una serie de normativas medioambientales que garantice el correcto funcionamiento sin dañar ni emitir sustancias nocivas para los integrantes del coche y el medioambiente.

Otros puntos importantes a tener en cuenta dentro de este componente, son las tuberías del sistema de ventilación, los filtros antipolen o el filtro deshidratante. Incluso pequeños golpes en la parte frontal del vehículo van causando daños en el sistema de refrigeración, ya que es en esa zona del vehículo donde se hallan los principales componentes del mismo.

El inadecuado cuidado del aire acondicionado, conlleva una serie de consecuencias mecánicas y salubres que conviene sin duda evitar. Desde el punto de vista de la salud de los pasajeros, hablamos de consecuencias como alergias y contaminación del habitáculo por la no sustitución del filtro antipolen; mala climatización del interior con la consecuente mal-humorización del conductor con el correspondiente riesgo en la seguridad vial. Desde el punto de vista mecánico, hablamos de averías colaterales como consecuencia: correas que se rompen, tubos que se rajan, pérdida de potencia del motor con el consiguiente aumento de consumo de combustible y gripaje de algunos componentes de este último.

  • ¿Cómo evitarlo?

Existen diversas formas para evitar o al menos retrasar el mal funcionamiento y deterioro del aire acondicionado. La primera de ellas consiste en no utilizar a máximo rendimiento, es decir, llegado el calor propio del verano, se aconseja iniciar la marcha con las ventanillas bajadas y activar el A/A cuando la temperatura exterior e interior se igualen, logrando no sólo no forzar mecánicamente nuestro vehículo, sino también un funcionamiento mucho más eficaz y ecológico. La segunda de ellas consiste en no tener el aire acondicionado mucho tiempo sin usarse, es decir, conectarlo también en invierno (por ejemplo para desempañar cristales), para que el compresor arranque, de tal forma que los fluidos circulen carentes de obstrucciones.

2.- Sobrecalentamiento del motor.

motorLos problemas en el sistema de refrigeración son el principal causante de averías durante la estación de verano. El sobrecalentamiento del motor puede estar motivado por diversas causas que provocan, en última instancia, la disminución de la capacidad del sistema de enfriamiento para absorber, transportar o disipar el calor del motor, lo que a su vez, puede provocar gripado del mismo, rotura de manguitos, rajado de culata, etc. Por ello, es importante controlar, mediante el indicador, que la temperatura del motor no supere los 90ºC, y de ser así, aconsejamos que no circule muchos kilómetros más. Si un mero descanso del vehículo no resuelve el problema del sobrecalentamiento, hay que llevar el vehículo urgentemente al taller para evitar posibles daños mayores. Estos, comunmente llamados, “calentones” suelen estar marcados por marchas lentas propias de los atascos o el uso excesivo del aire acondicionado que resiente la potencia del motor; no obstante, a continuación, veremos detalladamente las principales causas mecánicas que desencadenan este hecho:

  • Mantenimiento inadecuado:

El líquido refrigerante, llamado erróneamente anticongelante, debe renovarse cada 120-160 mil km. o pasados 5 o 6 años de vida. A partir de esos límites, el líquido comienza a descomponerse formando una especie de “costra” marrón que se adhiere a las paredes del circuito interno acelerando, así, el deterioro de todos sus componentes: manguitos, radiador, bombas de agua y termostato.

  • Fugas del líquido refrigerante del motor:

Estamos ante la principal causa de sobrecalentamiento del motor. Dichas fugas pueden darse por medio de las mangueras, el radiador, tapones anticongelamiento, enfriador de aceite de la transmisión automática, carcasa de termostato, bomba de agua o la cabeza de cilindros entre otros. A modo de comprobación, efectúa una prueba de presión del sistema refrigerante, y si dura más de un minuto, será señal de que no existen fugas.

  • Disfunción del termostato del motor:

El termostato es una válvula que se abre y cierra en respuesta a la temperatura del motor. Es decir, cuando está abierto, el líquido refrigerante caliente del motor pasa a traves del radiador; cuando por el contrario, está cerrado, evita que aquél pase al radiador, acelerando así el calentamiento del motor cuando está frío. Cuando el termostato se bloquea en posición cerrada, el refrigerante se queda en el motor provocando que éste se sobrecaliente.

  • Bomba de agua defectuosa, gripada o demasiado sucia.

Este componente es el encargado de presurizar e impulsar el líquido refrigerante de motor a través del sistema de enfriamiento. Cualquier fallo del mismo puede imposibilitar el correcto flujo del refrigerante conllevando un sobrecalentamiento de motor.

  • Radiador frontal en malas condiciones

El radiador supone un punto de inflexión a la hora de un sobrecalentamiento de motor, por ello es necesario estar al tanto de su estado, con el fin de evitar algunas de sus averías más comunes como una fuga o una obstrucción en este componente, lo que podría provocar ese excesivo y temido calentamiento. A su vez, cuenta con un ventilador que ayudar a reducir la temperatura del mismo. Dicho ventilador succiona aire a través de las aletas del radiador. Por tanto, un ventilador en malas condiciones, que gire libremente con el motor apagado con partes fracturadas, no podrá reducir la temperatura del radiador a niveles óptimos, dando como resultado el consiguiente sobrecalentamiento.

  • ¿Cómo evitarlo?

La mejor manera, como en la mayoría de los casos, es llevar a cabo un mantenimiento preventivo, que te permita anticiparte a cualquier posible incidente en carretera que pueda arruinarte las vacaciones y donde la capacidad de maniobra sea mucho menor. Así mismo, ante cualquier avería incidental surgida, acudir a tu taller de confianza antes de que esa avería, pueda desencadenar en un futuro sobrecalentamiento de motor.

3.- Degradación acelerada de los neumáticos.

Por último, debemos hablar de los neumáticos, los cuales son una parte fundamental de nuestra seguridad. Son el contacto más directo con el asfalto y, por tanto, un mal estado de estos supone un riesgo para nuestra seguridad. Y es que durante el periodo estival, los largos kilómetros recorridos y las altas temperaturas alcanzadas por el asfalto en muchos lugares, provocan una aceleración de la degradación de los neumáticos. Para evitar en la medida de lo posible este problema o incluso un reventón, lo más importante es comprobar y asegurarse que el dibujo del neumático está en buen estado y que las presiones del mismo son las correctas según lo establecido por el fabricante. La profundidad de los surcos del neumático debe cumplir con la exigida legalmente para neumáticos de verano: 1’6mm. De no ser así, el riesgo de reventón sube hasta el 60%, a la vez que la degradación de los neumáticos y el consumo de combustible se aceleran en un 15% y 7% respectivamente, dando como resultado que el comportamiento del vehículo sea inestable, impredecible e inseguro.

Dicho lo cual, sabemos que nadie está exento de riesgos, por ello es aconsejable tomar algunas medidas preventivas para poder hacer frente a un problema relacionado con los mencionados. Por ejemplo, es recomendable llevar un par de litros de refrigerante en el maletero o comprobar la presión de los neumáticos y el nivel de líquidos en una gasolinera antes de iniciar nuestro viaje. No obstante, lo más fiable siempre es llevar el vehículo a tu taller mecánico de confianza ante cualquier duda que tengas al respecto o cualquier anomalía que detectes en tu coche y no sepas solucionar. Ellos sabrán, mejor que nadie, qué hacer en cada caso, y evitándote, así, cualquier susto innecesario.