Volkswagen: Dos meses de escándalo.

Más de dos meses han pasado desde que saliera a la luz el escándalo Volkswagen, los coches que la marca alemana trucó para burlar los controles de emisiones contaminantes; y a día de hoy me pregunto, ¿de qué modo ha afectado todo esto a la compañía?

El inicio de un escándalo

vw01Para ponernos en situación, empecemos por el principio. El pasado 18 de septiembre, se descubrió que Volkswagen había estado trucando sus coches con motores diesel para pasar los controles de emisiones contaminantes de Estados Unidos. Fue la Agencia de Protección Medioambiental Estadounidense (EPA) quién levantó la liebre, acusando a la locomotora alemana de haber estado manipulando el sistema electrónico de sus vehículos, instalando en éstos, un software que durante las pruebas de medición de emisiones, no marcaba la medida correcta de lo que realmente estaban contaminando. Según la EPA, en circunstancias reales, los niveles contaminantes eran 40 veces mayores. Los coches afectados, por entonces, correspondían a los modelos Jetta, Beetle, Audi A3 y Golf, fabricados entre 2008 y 2015, y a los Passat fabricados entre 2014 y 2015.

Rápidamente los medios de comunicación de medio mundo se hicieron eco de la noticia generando un revuelo mayúsculo y una gran duda, en los sucesivos días, acerca de lo que pasaría con los consumidores afectados.

En menos de una semana, la propia compañía admitía que habría unos 11 millones de coches afectados en todo el mundo, cinco de la propia marca, y el resto de otras marcas del grupo. No obstante, de ese total, pronto se sabría que la mitad correspondían a Volkswagen, mientras que unos 2,1 millones de coches eran de la casa Audi, 1,2 millones de la marca Skoda y 700.000 de Seat. Ante semejante escándalo, durante un evento en Nueva York, el presidente de Volkswagen en EEUU, Michael Horn, se veía obligado a pedir disculpas admitiendo explícitamente que “la compañía había sido deshonesta con la EPA y que la habían cagado por completo”.

Cesiones: ¿Estrategia o compromiso?


vw02Por entonces, diversos países empezaban a tomar cartas en el asunto iniciando investigaciones judiciales con el fin de hacer asumir responsabilidades a los responsables del engaño. Por un lado, en EEUU se iniciaron las más severas investigaciones por parte de diversos estados como Nueva York, sería la división de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Departamento de Justicia quien asumiría la investigación penal, y por otra parte, el Congreso estadounidense también aseguraba abrir diligencias contra la compañía germana por medio del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, con el fin de esclarecer los hechos.  


Ante tales presiones, Volkswagen no tenía más remedio que llevar a cabo una campaña de autolavado de imagen, pues ésta se estaba viendo severamente tocada en las últimas semanas, por lo que el presidente de Volkswagen, Martin Winterkorn, anunciaba, el 22 de septiembre, su dimisión, como prueba de no obstaculización a la justicia, como única vía posible para recuperar la confianza de los consumidores, y aunque él aseguraba no haber hecho nada malo, era una manera de dar supuesto ejemplo a los empleados responsables. Obviamente su inocencia resulta poco creíble, pues casualmente anteriormente lideró Porsche, y ésta ha terminado igualmente salpicada por este fraude. Casi un mes después, anuciaría también su dimisión del cargo al frente de la junta directiva de Holding-Porsche PSE. Finalmente su imputación no se hizo esperar y la fiscalía alemana de Braunschweig acabó abriendo diligencias contra él, por delito de fraude tras las numerosas denuncias recibidas por parte particulares alemanes, una investigación que seguiría en paralelo a la ya abierta por el Gobierno alemán mediante la creación de una comisión en el seno del Ministerio de Transportes, y es que, de aquellos 11 millones de coches afectados, 2,8 millones fueron vendidos a Alemania. Más adelante irían saliendo a la palestra más ceses, tales como el de Falko Rudolph, responsable de la fábrica de Kassel; Frank Tuch, director de los controles de calidad; y los jefes del área de Desarrollo en tres de las marcas estrella del consorcio: Audi, Porsche y Volkswagen (Ulrich Hackenberg, Wolfgang Hatz y Heiz-Jakob Neußer, respectivamente).

vw04jPor otra parte, países como Francia 1.7 millones, España con 683.626 automóviles detectados con el famoso y fraudulento motor diésel EA189, o Corea del Sur presionaban a Volkswagen y llevaban a cabo sus propias investigaciones en lo que concierne a sus respectivos territorios. No obstante, la locomotora alemana aseguraba asumir los costes causados y llevar a cabo un plan de reparación de los vehículos afectados de forma gratuíta, y anunciaba tener reunidos 6.500 millones € dirigidos a reparación de vehículos y pago de cualquier sanción.

¿Justas consecuencias?


A falta de saber las resoluciones finales por parte de todos los gobiernos y fiscalías que han abierto investigaciones judiciales contra la compañía automovilística, sólo en EEUU, podrían enfrentarse a una sanción económica de hasta 38.500 de dólares por vehículo trucado, lo que le supondría una multa total de 18.000 millones aprox. (unos 15.900 millones de euros). Y ciertamente, al destaparse el fraude, las consecuencias no se hicieron esperar, sufriendo así la que sería su más severo castigo en estos dos meses: el desplome en la Bolsa. En sólo dos jornadas, las pérdidas alcanzaban el 35%, un total de más 25.000 millones de € de pérdidas en bolsas bursátiles. Repercutiendo inevitablemente en otras firmas automovilistas germanas.

vw03No obstante, al margen de ésta y otras repercusiones a nivel judicial y gubernamental, con el correspondiente ensuciamiento de su imagen corporativa, realmente está sufriendo las justas consecuencias de un escándalo de tal magnitud. Quizá sea pronto para saberlo, pero aun así, no puedo evitar preguntármelo al observar las fluctuaciones en el mercado. Y bien, en este tiempo transcurrido, las ventas parecen aguantar el tipo, incluso logran aumentar en ciertos países.

El caso más llamativo lo encontramos en EEUU, aquel país donde todo empezó, donde tanto en septiembre como en octubre, apenas han visto perjudicado su nivel de ventas nacionales. La compañía registraba en octubre unas ventas 30.387 unidades, un 0,24% más que en el mes anterior, cuando se produjo una importante subida del 16%. Por otro lado, en España, encontramos la misma tónica de resultados. Si en el mes de septiembre, las ventas aumentaban el 28%, en octubre, aunque bastante menos, seguían incrementando con un 1,3%. La mayor consecuencia fue la pérdida del primer puesto como marca más vendedora, que venía ostentando desde meses atrás, en favor de la marca francesa, Peugeot (sus ventas crecían 23%), pero sigue manteniéndose líder en el acumulado anual. Si analizamos el resto de marcas del grupo, la única que ciertamente parece acusar todo este revuelo fue Seat, que frente al 28% de mejora en Septiembre, afrontaba una caída del casi 3% en octubre (hasta 5.156 unds.). Mientras tanto, en Audi incrementa un 9,7% (hasta 3434 unds.) y en Skoda, un 2,9%, (hasta 1.507 unds.) en octubre.

Donde parece que realmente los compradores si han sido críticos con la automotriz germana ha sido en Japón. Es quizá donde se ha registrado un descenso en ventas más pronunciado: un desplome del 48% en el mes de octubre. Durante 15 años, Volkswagen ha sido líder entre los coches importados en Japón, sin embargo, la caída de sus ventas, (14 % en lo que va de año) podría hacer que el fabricante alemán cediese el liderato a Mercedes-Benz.

Autolavado

Dicho lo cual, es indudable que Volkswagen se encuentra en un punto crucial de su existencia, pues las presiones son importantes por parte de numerosos países del mundo. Este fraude le está costando sumamente caro a la compañía a todos los niveles, y donde primero se pudo ver es en la fuerte caída en Bolsa que ha sufrido, a la que hay que unir a un fuerte desprestigio repentino consecuencia de, y sin saber aún las sanciones económicas finales a las que se enfrentarán, que según ciertos expertos podrían llevar a la quiebra. Podría ser que el fondo acumulado de 6.500 millones de € que la locomotora europea tenía destinado a sufragar los costes ocasionados se les hiciese escaso.

vw06Sin embargo, me hallo bastante escéptico a la hora de pensar en que Volkswagen alcance la quiebra. Viendo las ventas en aumento en ciertos países donde el escándalo ha golpeado directamente, demuestra que los esfuerzos por lavar su imagen y su fuerte apuesta publicitaria y autopromocional están surtiendo efecto. Por un lado, los sucesivos ceses como el Winterkorn y compañía con el fin de depurar responsabilidades demostraban así, su total compromiso con la justicia. Sin embargo, todavía es pronto para saber si esta intencionalidad es real o simplemente se trata de un simple lavado de cara, pues la falta de explicaciones sigue siendo sospechosa, y debido a esto, me inclino más por pensar en lo segundo. Por otro lado, medidas como el ofrecimiento de una amnistía a los empleados que ofrezcan información relevante acerca del software que manipulaba los niveles de contaminación, hasta final de noviembre, garantizandoles su puesto de trabajo y la exención de responsabilidad ante posibles reclamaciones por daños (quedan excluidos de tal medida los miembros del consejo de administración de la corporación y los niveles directivos inferiores al máximo órgano de gestión), resulta ser una demostración más en esta línea, en la de la cooperación total con la justicia, mientras limpian y renuevan su imagen de cara a la opinión pública.

Por último, el paquete de políticas como la llevada a cabo en EEUU, que incluye ofrecer un cheque de 1000$ a cada vehículo trucado y tres años de asistencia técnica en carretera, sin hacer renunciar al cliente de su derecho a demandar a la compañía. Una, sin duda, fuerte estrategia de compensación con el objetivo de calmar los ánimos de sus consumidores. En la misma línea, la habilitación de un teléfono de aludidos para los afectados por el trucaje, que en España por ejemplo, se llegó a colapsar su red debida a la ingente cantidad de llamadas.

Futuro incierto pero… ¿previsible?


vw07Al margen de estas estrategias compensatorias y de autolavado, dudo mucho que un grupo automotriz de tal calibre y con tanta importancia para la industria automovilística alemana (se trata del mayor sector industrial en la misma, el cual contribuye con alrededor del 2,7% del PIB, aprox. el 30% del gasto interno empresarial en I+D de la economía alemana procede de este sector y la exportación automovilística supone el 20% de lo que Alemania factura al exterior), un consorcio donde sólo la firma Volkswagen produce uno de cada diez vehículos de la venta automovilística mundial como media, vaya a ser derrocada por la justicia internacional. Pese a las peticiones de Angela Merkel a Volkswagen por esclarecer cuanto antes todo este fraude, al Gobierno alemán no le conviene el hundimiento o azote excesivo de esta poderosa compañía. Si la mera investigación inicial (aún queda mucho por conocerse) está arrastrando a otras compañías automotrices germanas como BMW o el fabricante Daimler que contiene la firma Mercedes-Benz hacía la sospecha, quién sabe lo que ocurriría si se llegara demasiado lejos en la investigación. Y es que, las autoridades alemanas han ampliado su punto de mira a otras marcas, también extranjeras, descubriendo niveles contaminantes sospechosos. Según aseguró la Oficina Federal de Vehículos Motorizados (KBA),
“según los valores brutos analizados, hemos comprobado elevados valores de NOx [óxidos de nitrógeno] en distintas condiciones de conducción y ambientales”. Por el momento, no han querido indicar que modelos y marcas están bajo sospecha, la investigación sigue en curso; la KBA está en contacto con diversos fabricantes para estudiar los resultados de las diversas pruebas (tanto en la calle como en laboratorio), y una vez concluidas, dicho organismo valorará las pertinentes consecuencias legales. Posiblemente una manera de decir: o caemos todos, o ninguno. Sea cual sea la intención real, ojalá sirva para que las compañías del automóvil tomen de una vez por todas, conciencia medioambiental y social.

vw05Hasta ahora, nada de esto ha sido confirmado de forma oficial, por tanto el único defraudador en las mediciones de gases ha sido el consorcio Volkswagen, que no es poco. No obstante, secundando las palabras de CB Bhattacharya, profesor de Marketing en la Escuela Europea de Gestión y Tecnología de Berlín (EMST) y director del Centro de Negocios Sostenible de dicho centro, ésta cuenta con un “fuerte lobby” de la industria automovilística, frente al cual las «autoridades carecen de coraje para llevar a los responsables de la empresa ante los tribunales«.

Sea como fuere, parece claro que el problema que única y verdaderamente parece preocupar ya no sólo a los máximos dirigentes del consorcio, sino a todos aquellos compradores, muy probablemente sucumbidos ante semejantes promociones, es el dinero. Y si en algún caso no es éste la mayor preocupación, desde luego no lo es el cuidado medioambiental. Esto lo comprobamos al analizar el revuelo levantado tras la decisión tomada por el Gobierno liderado por Manuela Carmena, Alcaldesa de Madrid, el pasado jueves 12 de noviembre, de aplicar el protocolo para episodios de alta polución, aprobado el pasado mes de marzo. Este protocolo, conformado por cuatro fases, ha sido aplicado únicamente hasta la segunda, en la cual no sólo se limita la velocidad en toda la M-30 a 70 km/h (fase 1) sino que también se prohíbe el estacionamiento en zonas reguladas (verdes y azules) a no residentes dentro de la almendra central. Una medida que podría ayudar a incentivar a los madrileños a hacer un mayor uso del transporte público oxigenando medianamente el aire de la capital, y que si bien a numerosos ciudadanos nos alegra poder alcanzar tal cometido, parece, sin embargo, no sentar muy bien a ciertos conductores, que sin duda demuestran tener poca o nula conciencia medioambiental, al anteponer sus propios intereses al común.

vw09Común, sí, porque desde luego nos afecta a todos, y la situación puede volverse irreversible en un futuro, quizá no muy lejano, si no tomamos cartas en el asunto de manera inmediata. No llegaríamos a situaciones como la de Madrid si las compañías automovilísticas como grandes responsables de la contaminación atmosférica que son, se preocuparan seriamente de este asunto, no nublaran sus visiones con sus propias ansias recaudatorias y pensaran más en el bien del planeta, y por ende, del conjunto de la humanidad. Y después de analizar el escándalo de Volkswagen, queda demostrado que lo que debería ser la principal preocupación que emanara de toda esta situación, es decir, el calentamiento global, éste importa, sin embargo, poco, muy poco o nada.